jueves, 10 de mayo de 2018

Cuándo solo confirmas las leyes de Murphy...

Un día, no hoy, no ayer, ni siquiera fue el mes pasado y los que me conocen saben o sospechan la razón...

Pero UN DÍA CUALQUIERA EN MI CIUDAD DE LA FURIA decidí hacer un experimento sobre el transporte público y he aquí el resultado...

Como existen varias líneas de colectivo que van desde mi viejo domicilio a Plaza de Mayo, el primer día de la semana elegí una de ellas y un interno en particular. No es el trayecto más directo pero viajar con Aire Acondicionado y Sentada fue una decisión muy fácil de tomar, considerando que justo de milagrito había salido temprano de casa. Anoté Línea e Interno y le sonreí al decirle "Buenos Días" al chofer intentando recordar su cara para los días siguiente.

Resumen de mi experiencia:

* Día 1: Llegan a la parada 4 colectivos de la misma línea con diferente ramal y elijo el número de interno que seguramente podré recordar (conozco mis limitaciones). GoogleMaps indica que el recorrido completo en ese horario llevaría aproximadamente 34 minutos, lo que me permitiría llegar 10 minutos antes a mi trabajo.
Luego de un paseo por San Telmo mirando vidrieras desde mi cómodo asiento llego a destino en el tiempo estipulado y camino lentamente disfrutando del paisaje, sacando fotos a los edificios con las primeras luces de la mañana y aún así llego 10 minutos antes.

* Día 2: Intento salir a la misma hora, llego a la parada cuando 2 de los habituales 4 colectivos ya se están llendo pero mi interno, MI INTERNO, llega dos minutos después que yo y ahí vamos otra vez.
Mismo chofer, mismo recorrido... y llego 1 minuto tarde a la oficina. 

* Día 3: Me repito a mí misma que el viaje del día anterior fue una excepción a la regla y hoy llegaré a tiempo. Salgo en mi horario habitual, espero el interno fácil de recordar, saludo al chofer como todos los días, y me siento a disfrutar otro viaje... Pero esta vez llegué 10 minutos tarde!!!

Sin teorias comprobables algunas de las leyes de Murphy (quizás sea porque yo solo conozco algunas)

       -  Si algo puede salir mal, lo hará. Es más, saldrá mal de la peor manera, en el peor momento y de una manera que cause el mayor daño posible.
       -  En cualquier fórmula, las constantes (especialmente las registradas en los apuntes de ingeniería) se debe considerar variables.
       -  Entre dos eventos probables, siempre acontece uno improbable.

No importa a quién consulte, no importe a qué hora quieras viajar al microcentro es imposible llegar en el mismo horario... Me quedaría probar el subte pero prefiero evitar esos viajes por un laaaaaaaaaaaargo tiempo, aunque no diré nunca más porque es mucho tiempo y rara vez se cumple.





lunes, 26 de marzo de 2018

The Insiders - TRESemmé

Siguiendo las malas costumbres que me contagió CocoLuchis me anoté en TheInsidersAR y recibí unas muestras maravillosas en la oficina:



Ahora queda probarlas en mis desestructuradas mechas (por no decir eterna despeinada):




A ver si logramos calmarlas un poco y que entren en la práctica común de estar peinadas...


Seguiremos de cerca la propuesta de BajoPoo + Nutrición a ver qué onda... 




viernes, 18 de agosto de 2017

Ella huyó de su casa casi con lo puesto

A veces el contexto es muy importante, más en épocas de #NiUnaMenos y cuando la violencia de género ya está en conocimiento de todos.

A veces no entendemos a esas personas que en medio de una crisis imposible de explicar apuñalan a sus vecinos.


A veces no nos damos cuenta de que algunas personas no deberían encontrarse porque pueden causar brotes histéricos en los habitantes de lugares tranquilos.


A veces... A veces simplemente todas las teorías llegan a la práctica con algunos inconvenientes irracionales...


Y así fue como una querida amiga huyó de su casa por la puerta principal con su cartera, un cajón con ruedas cargado de algunas inútiles cosas, el celular y su inhalador mientras su marido realizaba un viaje de negocios en una indefinida provincia argentina (en realidad creo que la  esposa no tenía ni idea de dónde estaba, shhhhh). Y así ella aprovechó el apoyo de tres amigas para escabullirse en medio de temor y verguenza, sin siquiera apagar las luces...




Todo comenzó como siempre, casi sin querer... Dos, después tres y de pronto eran cuatro amigas cenando juntas y charlando entre carcajadas con una cena casi casera y muy divertida pero, como cada vez que toman conciencia de que al día siguiente algunas trabajan, arrancaron la eterna despedida con promesas de próximos encuentros. No creo que valga la pena aclarar que estas mujeres caminan entre los 40s y los 50s años de alta experiencia, aunque algunas son petisas...


Cuando ya casi se separaban, la dueña de casa recordó que, en un ataque de despojo y orden, tenía algunas hermosas propiedades que quería compartir con sus amigas ya que debía separarse de ellas y ahí, cuando ya casi era medianoche, comenzó una batalla de carcajadas y trueques, de análisis de carteras, zapatos y juguetes. 


En medio del griterío normal alguna de ellas escucha el timbre de la puerta de servicio, deciden ignorarlo y continúan repartiendo lo permitido e intentando llevarse otras cosas que no estaban en la lista de desalojo. Mientras tanto el timbre suena cada minuto intentando interrumirlas sin resultado.


Una de estas mujeres, no pudiendo contener la curiosidad, se acerca a la puerta y escucha a dos personas murmurando mientras insisten con el timbre y corre a informar a las que aún discuten el destino de una hermosa y pequeña valija de mano que la dueña se resiste a regalar. 


Ante la presión del sonido molesto deciden hacer silencio y analizar juntas qué hacer... ¿qué hacer? ¿QUE HACEMOS? 


Juntando todo el valor necesario y recordando que algunos vecinos eran sensibles a los ruidos molestos nocturnos, mientras escuchaban los timbrazos la dueña de casa agarró su cartera, su inhalador y (porque otra la obligó) su celular, y decidió escapar por la entrada principal mientras sus vecinos indignados llevaban media hora tocando el timbre. Y así huyeron las 4, cargando lo que pudieron huyeron hacia el infinito y más allá en búsqueda de la libertad callejera en un dificultoso y agotador silencio que les dolía más que una serie de 200 abdominales.


Se repartieron en dos autos, cargaron la caja con ruedas, las carteras y los portaláminas, algunas cosas que aún no se han identificado y salieron rumbo a Av. Rivadavia huyendo de los vecinos que a esa altura deben haber abandonado el timbre para dejar una nota bajo la puerta... 






Obviamente la escapista volvió a su departamente y encontró ese cartel que sus indignados vecinos pasaron bajo la puerta mientras las huidizas y cobardes charletas huían por la otra puerta. Esperaremos a ver cómo resulta la próxima reunión de consorcio ^^